Geneva - George Bernard Shaw

Resumen

'Geneva' de George Bernard Shaw es una mordaz comedia política y satírica escrita en 1938, en el umbral de la Segunda Guerra Mundial. La trama se centra en Begonia Brown, una mujer británica común que, indignada por las injusticias del mundo, decide demandar a los dictadores más poderosos de la época ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. La obra, ambientada principalmente en la sede de la Liga de las Naciones y el Tribunal Internacional de Ginebra, satiriza la burocracia, la ineficacia de las instituciones internacionales y la hipocresía de la política global.

A medida que el inverosímil caso avanza, el Tribunal, inicialmente reacio, se ve sorprendido por la inesperada aparición de los dictadores mismos (claras caricaturas de Hitler, Mussolini y Stalin), quienes viajan a Ginebra para defender sus acciones y exponer sus filosofías. La obra se convierte en una serie de debates filosóficos y confrontaciones ideológicas, donde los dictadores justifican sus métodos autoritarios, la Liga de las Naciones demuestra su impotencia, y personajes adicionales (un emperador, un financiero judío, un obispo) se suman para complejizar el panorama moral y político. La conclusión es una reflexión agridulce sobre la naturaleza del poder, la justicia y la incapacidad de la humanidad para aprender de sus errores, sugiriendo que las crisis mundiales son cíclicas y que los líderes, sin importar su ideología, tienden a comportarse de manera similar.

Secciones del Libro

Sección 1

La obra comienza en la Secretaría de la Liga de las Naciones en Ginebra. Sir Orson Gadus, el Secretario, está abrumado por la burocracia y la ineficacia de la organización. Recibe la visita de Begonia Brown, una mujer británica de clase media, quien, indignada por las noticias de atrocidades en el extranjero y la aparente impunidad de los dictadores, exige que el Tribunal Internacional de Justicia los cite y los juzgue. El Secretario, al principio, intenta disuadirla, explicando que el Tribunal no tiene jurisdicción sobre jefes de estado soberanos y que la Liga es un foro para la diplomacia, no para el enjuiciamiento.

Begonia es persistente y su caso, por su simplicidad y obstinación, llama la atención. La prensa, representada por el periodista Cecil Sykes, se interesa en la historia, dándole publicidad. El Juez Babel, presidente del Tribunal, se ve presionado a considerar la solicitud de Begonia, aunque solo sea para demostrar la imposibilidad legal de tal acción. Sin embargo, la publicidad atrae a otros ciudadanos con quejas contra sus gobiernos, lo que demuestra la frustración pública con la falta de justicia internacional.