El retrato - Nikolai Gogol

Resumen

"El retrato" de Nikolái Gógol es un relato que explora los peligros del arte corrompido por la vanidad y la búsqueda de riquezas fáciles, y la lucha entre el idealismo artístico y la tentación materialista. La historia se divide en dos partes. La primera sigue a Chartkov, un joven pintor talentoso pero pobre, que adquiere un misterioso retrato de un anciano. Los ojos de la figura parecen estar vivos y, sorprendentemente, de su marco cae una bolsa llena de oro. Este dinero permite a Chartkov escapar de la miseria, pero también lo desvía de su camino artístico. En lugar de perfeccionar su arte, se convierte en un pintor de moda, produciendo retratos superficiales y halagadores para la alta sociedad. Su talento se marchita, y al presenciar la obra de un artista verdaderamente dedicado, Chartkov es consumido por la envidia, la locura y finalmente la muerte. La segunda parte revela el origen del retrato. En una subasta, el hijo de un famoso pintor cuenta la historia de su padre, quien en su juventud pintó a un usura de aspecto maligno. El retrato, dotado de una extraña vitalidad y poder, parecía traer desgracia a quienes lo poseían. El padre, atormentado por su creación, se retiró a un monasterio para expiar su pecado y advirtió a su hijo sobre la importancia del arte puro y la fe. La historia concluye con la desaparición del retrato en medio de la confusión de la subasta, dejando abierta la posibilidad de que su influencia maligna continúe.

Secciones del Libro

Sección 1: La Ascensión y Caída de Chartkov

Chartkov, un joven pintor con un talento prometedor pero sumido en la pobreza, deambula por una tienda de arte en Shchukin Dvor. Allí, se siente inexplicablemente atraído por un enigmático retrato de un anciano asiático, cuyos ojos le parecen increíblemente realistas y dotados de una vida inquietante. A pesar de su precio exorbitante y la advertencia del vendedor sobre el poder maléfico de la pintura, Chartkov lo compra con sus últimas monedas, sintiéndose compelido por la intensa mirada del anciano.

De regreso en su miserable estudio, Chartkov queda cada vez más fascinado y aterrorizado por los ojos del retrato. Una noche, mientras lo observa, se sobresalta al ver que el anciano parece moverse. Para su asombro, una bolsa de monedas de oro se desliza del marco del cuadro. La fortuna repentina le abre un mundo de posibilidades. Inicialmente, Chartkov piensa en usar el dinero para estudiar en Italia y perfeccionar su arte, dedicándose a las grandes obras históricas que siempre soñó pintar. Sin embargo, las tentaciones de la vida fácil y el lujo lo seducen rápidamente.

Comienza a frecuentar los mejores restaurantes, viste con elegancia y decora su estudio con suntuosidad. Su talento se desvía. En lugar de crear obras de arte significativas, se dedica a pintar retratos por encargo para la alta sociedad de San Petersburgo. Se vuelve hábil en halagar a sus modelos, embelleciendo sus rasgos y capturando una imagen superficialmente agradable, pero carente de alma y profundidad. Su fama crece, su fortuna se multiplica, pero su arte se degrada. Ya no pinta con pasión o sinceridad; sus pinceladas se vuelven mecánicas y su inspiración se desvanece.

Años después, en la cúspide de su éxito mundano, Chartkov visita una exposición de arte. Allí, se encuentra con una obra de un antiguo compañero, un artista que había vivido en la pobreza y la abnegación para cultivar su genio. La pintura es una obra maestra religiosa, de una belleza y profundidad conmovedoras, que irradia una espiritualidad pura y una verdad artística innegable. La confrontación con este arte genuino es devastadora para Chartkov. Se da cuenta de la terrible falsedad de su propia vida y obra. La envidia lo consume. Intenta regresar a sus antiguos sueños de arte puro, pero su mano y su mente ya están corruptas. Se obsesiona con destruir toda obra que considere superior a la suya, comprando cuadros maestros solo para destrozarlos. La locura se apodera de él, sufre alucinaciones, creyendo ver los ojos del anciano del retrato por todas partes. Finalmente, Chartkov muere en agonía, consumido por una enfermedad febril y la desesperación.

Personaje Características Personalidad
Chartkov Joven pintor, talentoso al inicio, empobrecido. Inicialmente ambicioso y soñador, con ideales artísticos elevados. Tras obtener riqueza, se vuelve vanidoso, superficial, hedonista y, finalmente, envidioso, amargado y loco, corroído por el fracaso de sus aspiraciones y la corrupción de su arte.
El Usura (del retrato) Anciano asiático, ojos inquietantemente vivos, aura maléfica. Misterioso, parece encarnar una fuerza oscura y tentadora. Su mirada es hipnótica y ejerce una influencia maligna sobre quienes lo poseen, incitándolos a la avaricia y la perdición.
El Vendedor de Arte Hombre de mediana edad, algo supersticioso. Advierte sobre la extraña naturaleza del retrato, dando un indicio de su poder.
Compañero Artista Artista anónimo, dedicado y perseverante. Trabaja con humildad y devoción a su arte, sin buscar la fama ni el dinero fácil. Es un ejemplo de pureza artística y espiritualidad, en contraste con Chartkov.

Sección 2: La Historia del Retrato y el Artista Piadoso

Años después de la muerte de Chartkov, el retrato del anciano reaparece en una subasta. La pintura sigue provocando una extraña fascinación y un sentimiento de inquietud entre los asistentes. Uno de ellos, un distinguido y anciano caballero, decide relatar la verdadera historia del cuadro, revelando su origen y el tormento que causó a su padre, el artista original.

El padre de este caballero fue un pintor talentoso pero ambicioso y propenso a la vanidad, que vivía en un pueblo de Kolomna. Recibió el encargo de pintar el retrato de un usura local, un hombre notorio por su avaricia y su mirada penetrante que parecía "penetrar el alma". Este usura era temido por sus vecinos y se rumoreaba que tenía poderes sobrenaturales, trayendo desgracia a quienes se relacionaban con él.

El pintor, a pesar de sus reservas, aceptó el encargo. Sin embargo, mientras pintaba los ojos del usura, sintió que una fuerza maligna se apoderaba de su pincel. El anciano parecía proyectar su propia esencia maligna en la tela, dotando a la imagen de una vitalidad aterradora. Una vez terminado, el retrato resultó ser tan espeluznante y real que el artista se negó a entregarlo, rompiendo el acuerdo. Poco después, el usura murió.

El retrato, sin embargo, permaneció en posesión del pintor. Desde ese momento, el artista comenzó a experimentar una profunda crisis espiritual y artística. Sus creaciones posteriores carecían de la pureza y la inspiración de antaño. Se dio cuenta de que al dar vida a una imagen de maldad, había corrompido su propia alma y su don. Los que poseían el retrato después de él también sufrían desgracias, alimentando su leyenda de maldición.

Consumido por el remordimiento y el miedo, el pintor decidió abandonar su carrera y dedicarse a una vida de piedad y expiación. Se retiró a un monasterio, donde pasó años en oración, ayuno y penitencia. Estudió textos religiosos y se dedicó a la pintura de iconos sagrados, buscando purificar su arte y su espíritu. Solo después de mucha disciplina y fe logró recuperar su pureza artística. Con el tiempo, se convirtió en un gran maestro, cuya obra final, la Natividad de Cristo, era de una sublimidad y devoción inigualables, capaz de inspirar asombro y consuelo a todos los que la contemplaban.

Antes de morir, el padre hizo llamar a su hijo (el narrador en la subasta) y le advirtió solemnemente sobre los peligros del arte. Le explicó que el verdadero arte debe ser una manifestación de lo divino, que eleva el alma y glorifica a Dios, no una herramienta para la vanidad o la representación del mal. Le instó a que nunca pintara imágenes que contuvieran pasión o maldad, y a que evitara a toda costa el retrato maldito, que en ese momento estaba en posesión de un coleccionista.

Justo cuando el anciano narrador termina su historia, un gran revuelo se levanta en la sala de subastas. La gente se empuja y se agita. Cuando la multitud se calma, descubren que el retrato ha desaparecido, esfumándose misteriosamente en medio del caos, sin que nadie sepa dónde fue ni quién se lo llevó, dejando un aura de misterio y temor sobre su destino.

Personaje Características Personalidad
El Pintor (padre del narrador) Artista joven con talento y ambición, luego se vuelve piadoso y arrepentido. Inicialmente orgulloso y vanidoso, busca el reconocimiento. Tras la creación del retrato maldito, se atormenta por su error, busca la redención a través de la fe, la penitencia y la creación de arte sagrado. Demuestra una gran fortaleza moral y espiritual en su transformación.
El Hijo (narrador) Anciano caballero culto, historiador de arte, hijo del pintor original. Sabio y reflexivo, con un profundo conocimiento de la historia familiar y del poder del arte. Es el portador de la verdad sobre el retrato y la lección moral que encierra.

Género literario

El retrato de Nikolái Gógol se inscribe principalmente en el género del realismo fantástico o realismo gótico. Combina una descripción detallada de la vida cotidiana en San Petersburgo y el mundo del arte (realismo) con elementos sobrenaturales y misteriosos (fantástico o gótico), como el retrato que cobra vida, el dinero que aparece inexplicablemente y la influencia maligna que ejerce sobre sus poseedores. También tiene elementos de la novela corta moralista o cuento filosófico, debido a su clara intención didáctica y su exploración de temas éticos sobre el arte y la moralidad.

Datos del autor

Nikolái Vasílievich Gógol (1809-1852) fue un escritor ucraniano de ascendencia cosaca y polaca que se convirtió en una de las figuras más prominentes de la literatura rusa.

  • Nació en Velikiye Sorochintsy, en la región de Poltava, Ucrania (entonces parte del Imperio Ruso).
  • Es considerado uno de los padres de la literatura realista rusa y un maestro del cuento corto.
  • Su obra a menudo combina el realismo con elementos grotescos, satíricos, fantásticos y humorísticos.
  • Entre sus obras más famosas se encuentran la novela "Almas muertas", la obra de teatro "El inspector general", y cuentos como "El capote", "La nariz" y "El Viy".
  • Gógol fue profundamente religioso y experimentó una crisis espiritual en la segunda mitad de su vida, lo que influyó en su obra y en su eventual quema de la segunda parte de "Almas muertas".
  • Murió en Moscú a los 42 años, tras un período de ayuno extremo y crisis mística.

Moraleja del libro

La principal moraleja de "El retrato" es una advertencia sobre la corrupción del arte y del alma por la vanidad, la avaricia y la falta de integridad moral. Gógol sugiere que el verdadero arte debe ser puro, desinteresado y elevado, sirviendo a propósitos espirituales o de belleza genuina. Cuando el arte se utiliza para fines superficiales como la fama, la riqueza o el halago, pierde su esencia y, a su vez, corrompe al artista. La historia también subraya la idea de que la creación artística conlleva una gran responsabilidad ética; representar el mal o la fealdad de manera superficial puede tener consecuencias destructivas tanto para el creador como para quienes interactúan con la obra. La búsqueda de la perfección artística requiere sacrificio, disciplina y una profunda conexión con la verdad y la espiritualidad, no con las modas o las recompensas materiales.

Curiosidades del libro

  1. Dos versiones: "El retrato" fue publicado por primera vez en 1835 como parte de la colección "Arabescos". Sin embargo, Gógol no quedó satisfecho con esta versión y la reescribió por completo, publicando la segunda y más conocida versión en 1842 en la colección "Obras de Nikolái Gógol". La segunda versión es más profunda en su exploración de los temas artísticos y morales.
  2. Crítica social y artística: La obra puede interpretarse como una crítica a la sociedad rusa de la época, donde el arte comenzaba a mercantilizarse y los artistas eran presionados a complacer los gustos superficiales de la élite. También es una crítica a los propios artistas que se venden por la fama y el dinero.
  3. El "efecto de los ojos vivientes": El detalle de los ojos del retrato que parecen seguir al observador es un tropo literario y artístico recurrente, utilizado para crear una atmósfera inquietante y simbolizar una presencia maligna o una conciencia observadora.
  4. Inspiración para otros artistas: La temática del artista atormentado por su obra o la corrupción del arte ha influido en escritores y cineastas posteriores. La idea de que una obra de arte puede poseer una fuerza propia, incluso malévola, es un concepto poderoso en la ficción.
  5. Simbolismo del dinero: La aparición milagrosa del dinero del retrato no es solo un motor de la trama, sino también un símbolo del "pacto" que Chartkov hace, eligiendo la gratificación material instantánea sobre el arduo camino de la integridad artística. Es una tentación demoníaca que conduce a su perdición.
  6. Gógol y la religión: La segunda parte del cuento, con la redención del pintor a través de la fe y el arte religioso, refleja las propias profundas convicciones religiosas de Gógol y su lucha personal con la espiritualidad, que se intensificó en los últimos años de su vida.