Mérope - Voltaire
Resumen
La tragedia 'Mérope' de Voltaire narra la historia de Mérope, reina de Mesenia, que ha vivido diez años de luto por la muerte de su esposo, el rey Cresfontes, y dos de sus hijos, asesinados por el usurpador Polifonte, cuñado de Mérope. Su tercer hijo, Egisto, fue secretamente salvado y criado lejos de la corte por Narbas.
Al comienzo de la obra, un joven desconocido es capturado y condenado por Mérope por haber matado a un gigante y a sus guardias, quienes se creía eran los responsables de la muerte de sus hijos. Mérope lo considera un impostor que le ha robado la venganza. Sin embargo, este joven es en realidad su propio hijo Egisto, que ha regresado sin conocer su verdadera identidad ni la de su madre.
La trama se centra en el conflicto de Mérope entre su deber de vengar a su familia y una extraña compasión por el joven. Finalmente, gracias a las intervenciones de Narbas, la verdad sobre la identidad de Egisto es revelada justo antes de su ejecución. Polifonte, al ver su plan desbaratado, intenta un último engaño para asesinar a Egisto durante una ceremonia de boda forzada con Mérope, pero es descubierto y asesinado por el propio Egisto. La obra concluye con el triunfo de la justicia, la reunión de madre e hijo, y Egisto asumiendo su legítimo lugar como rey de Mesenia.
Secciones del Libro
Sección 1 (Acto I)
La obra se abre en Mesenia, diez años después de la muerte del rey Cresfontes y dos de sus hijos. Polifonte, el hermano del difunto rey, ha usurpado el trono y lleva tiempo tratando de casarse con la reina viuda, Mérope, para legitimar su poder. Mérope, inmersa en un profundo luto y deseosa de venganza por la masacre de su familia, rechaza constantemente sus propuestas. Polifonte, astuto y ambicioso, argumenta que el reino está en peligro por amenazas externas y que necesita un rey fuerte, insistiendo en que su matrimonio con Mérope es la única solución para la estabilidad del Estado.
Mientras tanto, se revela que el tercer hijo de Mérope, Egisto, fue salvado de la masacre por el fiel Narbas, tutor de la familia real, y ha sido criado en secreto lejos de la corte, ignorante de su origen noble. Llega la noticia de que un joven desconocido ha matado al gigante que custodiaba el lugar donde los hijos de Cresfontes fueron asesinados. Polifonte ve en este joven una amenaza a su poder, mientras Mérope, sin saber que es su hijo, se siente indignada porque alguien más ha "robado" la gloria de vengar a su familia. Ella jura que el asesino del gigante pagará por su acción, creyendo que ha deshonrado la memoria de sus hijos al tomar la justicia en sus propias manos.
| Personaje | Características y personalidad |
|---|---|
| Mérope | Reina de Mesenia, viuda de Cresfontes. Digna, noble, orgullosa, con un profundo amor maternal, pero atormentada por el dolor y el luto, lo que la hace impulsiva y ferozmente decidida a vengar a su familia. |
| Polifonte | Cuñado de Mérope, hermano de Cresfontes. Ambicioso, tirano, manipulador, sin escrúpulos. Busca el poder y el trono de Mesenia a toda costa, intentando legitimar su usurpación a través del matrimonio con Mérope. |
| Narbas | Antiguo amigo y consejero del rey Cresfontes, tutor de Egisto. Leal, sabio, prudente y valiente. Es el guardián de la verdad y el protector de Egisto, a quien ha criado en secreto. |
| Egisto (Démophon) | Hijo de Mérope y Cresfontes, salvado de la masacre infantil. Valiente, noble, con un fuerte sentido de la justicia y el honor, aunque es impulsivo y todavía desconoce su verdadera identidad y origen. |
Sección 2 (Acto II)
El joven desconocido, Egisto (aún conocido como Démophon), es traído ante Polifonte. Mérope lo observa con una mezcla de sentimientos: una extraña atracción inexplicable y una profunda repulsión, al considerarlo el asesino de sus hijos. Polifonte lo interroga con astucia, acusándolo de ser un espía o un impostor que busca gloria. Egisto se defiende con nobleza, afirmando que su único propósito fue vengar a los hijos de Cresfontes, a quienes admiraba, y que no busca reconocimiento personal. Él se siente culpable de haber matado a los gigantes, quienes, según se cree, mataron a la familia real, pero al mismo tiempo siente que cumplió un acto de justicia.
Mérope, convencida de que el joven ha matado a los que ella creía eran los verdaderos asesinos de sus hijos, y por lo tanto le ha "robado" su derecho a la venganza, insiste en que sea ejecutado. Egisto, que es consciente de quién es, se niega a revelar su identidad para no poner en peligro a su madre ni a sí mismo. Acepta su destino con una dignidad que confunde a Mérope y comienza a sembrar dudas en Polifonte, quien, al observar el comportamiento del joven y la reacción visceral de la reina, empieza a sospechar la verdadera identidad del prisionero y decide usar la ira de Mérope para sus propios fines.
Sección 3 (Acto III)
Mérope, consumida por su deseo de venganza y su convicción de que el joven ha profanado el lugar sagrado de la masacre de sus hijos, exige su ejecución inmediata. Polifonte, bajo la máscara de la justicia, la apoya, viendo en la sentencia una oportunidad para eliminar a un posible rival al trono. La reina prepara un rito solemne para la ejecución.
En ese momento, Narbas llega a la corte, buscando a Egisto. Se encuentra con Mérope y le confiesa su angustia por la desaparición del joven que crió. Mérope, sin saber la conexión, le cuenta su terrible decisión. Narbas, al ver al joven prisionero, lo reconoce por una cicatriz de nacimiento (o una joya que le fue confiada). Horrorizado al comprender que Mérope está a punto de matar a su propio hijo, Narbas intenta desesperadamente detener la ejecución sin revelar la verdad directamente, lo que solo aumenta la confusión y la furia de Mérope.
Mérope se siente desgarrada por una lucha interna: su deber de vengar la muerte de sus hijos contra una inexplicable compasión y un presentimiento que la atormenta respecto al joven. Narbas, finalmente, al ver que no tiene otra opción, suplica a Mérope que no lo ejecute, insinuando la terrible verdad. Mérope, incrédula y furiosa, inicialmente lo rechaza, pensando que es una estratagema para salvar al prisionero.
Sección 4 (Acto IV)
Narbas, viendo que Mérope no lo cree, insiste con desesperación y presenta pruebas irrefutables de la identidad de Egisto: describe la cicatriz de nacimiento y relata detalladamente cómo lo salvó de la masacre y lo crió en secreto. Ante estas evidencias, Mérope queda abrumada. Su furia se transforma en una mezcla de horror, alegría y desesperación al comprender que estuvo a punto de asesinar a su propio hijo. La escena del reconocimiento es uno de los momentos más dramáticos de la obra, donde Mérope se derrumba de emoción.
En medio de esta revelación, Polifonte irrumpe en la escena. Observa la situación y, al comprender que la verdad ha salido a la luz, intenta sembrar dudas y acusar a Narbas de conspiración y a Egisto de impostor. Sin embargo, Mérope, ahora con su hijo a salvo y reconocida su identidad, lo defiende ferozmente. Egisto, consciente de que su madre lo ha reconocido, está dispuesto a luchar por su lugar legítimo.
Polifonte, al ver que su plan ha fracasado y que el legítimo heredero ha sido descubierto, concibe un último y desesperado plan. Propone un matrimonio público con Mérope, con la condición de que Egisto sea nombrado heredero y que este acto sellará la paz. Su verdadera intención es asesinar a Egisto durante la ceremonia, aprovechando el momento de distracción y confianza.
Sección 5 (Acto V)
La corte se prepara para la ceremonia de la falsa boda de Polifonte con Mérope, que en realidad es una trampa. Polifonte, con un puñal oculto, planea apuñalar a Egisto en el momento de mayor vulnerabilidad durante el rito. Sin embargo, Mérope, Egisto y Narbas están alertados de la traición inminente. La tensión es máxima mientras se desarrollan los preparativos.
Durante la ceremonia, en un momento crucial, Polifonte intenta ejecutar su plan y apuñalar a Egisto. Pero Egisto, previendo el ataque, logra arrebatarle el puñal y, en un acto de defensa y justicia, mata a Polifonte.
La tiranía ha sido derrocada. La justicia ha sido restaurada en Mesenia. Mérope recupera no solo a su amado hijo, sino también su legítimo lugar en el trono. Egisto es aclamado como el verdadero y legítimo rey de Mesenia. La obra concluye con la reunión de la familia y el triunfo del orden y la moralidad sobre la ambición y la crueldad.
Género Literario
Tragedia clásica francesa, drama neoclásico.
Datos del Autor
François-Marie Arouet, más conocido por su seudónimo Voltaire (1694-1778), fue uno de los escritores y filósofos más prominentes de la Ilustración francesa. Fue un prolífico dramaturgo, historiador, ensayista y defensor de las libertades civiles, incluyendo la libertad de expresión, la libertad religiosa y la separación entre la Iglesia y el Estado. Sus obras a menudo criticaban la injusticia, la intolerancia religiosa y el absolutismo, abogando por la razón y la reforma social. 'Mérope' (1743) es una de sus tragedias más celebradas y un ejemplo canónico del teatro neoclásico francés.
Moraleja del Libro
- La razón debe prevalecer sobre la pasión y la venganza ciega; las decisiones impulsivas pueden tener consecuencias devastadoras.
- La verdad, aunque pueda ser ocultada o distorsionada por intereses personales, siempre termina por revelarse.
- El amor maternal y la piedad filial son fuerzas poderosas que guían y protegen.
- La tiranía y la ambición desmedida conducen inevitablemente a la autodestrucción y no pueden prevalecer sobre la justicia y la legitimidad.
- La justicia divina o el destino a menudo intervienen para restaurar el orden moral.
Curiosidades del Libro
- Inspiración Clásica: Voltaire se inspiró en el mito griego de Mérope, que ya había sido adaptado por autores antiguos como Eurípides y, más recientemente, por el italiano Maffei. La versión de Voltaire fue un intento de superar a sus predecesores y establecer una tragedia "nacional" francesa.
- Éxito de Estreno: 'Mérope' fue un enorme éxito en su estreno en 1743 en la Comédie-Française, consolidando la reputación de Voltaire como dramaturgo trágico. Se dice que el público respondió con un entusiasmo sin precedentes.
- La escena de "Mon fils!": La escena en el Acto IV, donde Mérope reconoce a su hijo Egisto y exclama "¡Mon fils!" (¡Hijo mío!), se convirtió en un momento icónico del teatro francés. Se cuenta que la actriz que interpretaba a Mérope en el estreno, al pronunciar estas palabras, se desmayó en escena debido a la intensidad emocional, lo que conmocionó y cautivó aún más al público.
- Teatro Neoclásico: La obra es un ejemplo paradigmático del teatro neoclásico francés, adhiriéndose estrictamente a las tres unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y poniendo un gran énfasis en la nobleza de los sentimientos, la elocuencia de la declamación y la moralidad.
- Crítica Social: A través de la trama, Voltaire aborda temas como la tiranía, la legitimidad del poder y la crítica a la pasión descontrolada, reflejando sus propias ideas ilustradas sobre la justicia y el gobierno.
